Existen diversos tipos de señales en esta vida, muchas de ellas no son tan visibles como otras, pero si uno tiene experiencias previas puede darse cuenta de que están allí, en ese preciso momento, indicándonos que puede pasar. Eso me paso ya varias veces.
Hace unos cinco años, cuando estaba aun en la universidad, solía salir con unos amigos a enviciarnos en el juego de Starfraft, claro esta luego de haber asistido a clases y terminado los trabajos. Generalmente nuestro punto de encuentro era en nuestra universidad La Molina, y nos íbamos caminando por la misma avenida hasta la San Ignacio por donde estaban los puntos de vicio más cercanos y con muy buenas maquinas y atención. Al llegar podías ver toda un tumulto de ojos rojos enviciado mirando a la pantalla viendo a que amigo “matar” en el counter, a que aldea destrozar en el Warfraft, que instalaciones atacar en el Starcraft; era en verdad gratificante para mi en esa época observar tal masacre.
Aquel día no acordamos llegar a nuestro habitual punto de encuentro a enviciarnos, sino elevara nuestro “Ki” y retar a un grupo de jugadores de la Avenida Arenales, quienes son los mas bravos entre los bravos en cuanto a juegos de computadora, de allí salieron los mejores, la elite que participaba en torneos internacionales. Uno de eso míticos grupo iban a ser nuestro enemigos, o por lo menos eso nos dijo el amigo Mejía.
Cuando llegaron a avisarme estaba ya en la universidad sacando unas copias, ese día que era sábado, me faltaba aun buscar un poco de información en la sala de tesis para un trabajo que tenia que entregar el lunes. Al recibir la llamada les dije que no había problema, terminaba e iba, me empecé a alistar pensando que ya al ser cerca del mediodía la biblioteca iba a cerrar, pero como nunca el encargado me dijo que iban atender hasta las 2 de la tarde, esas eran dos horas mas para poder terminar mi trabajo (SEÑAL 1). Por un momento pensé en quedarme y llamar a mis amigos diciéndoles que no podía ir.
Luego de meditar mi situación, me dije a mi mismo que el lunes terminaba el trabajo en la mañana y lo entregaba en la tarde, además tenía aun el domingo par avanzar. Resuelto el asunto me fui de la universidad en forma apresurada a la avenida a tomar mi carro. En el paradero, una señora hablaba con otra sobre un carro verde que no pasaba por Arenales y que la había dejado muy lejos (SEÑAL 2), o algo así me acorde haber escuchado, no le di mucha importancia y me puse a escuchar el discman. Al pasar unos minutos las señoras tomaron un taxi y se fueron al preguntarle a chofer hasta donde iba me dijo que si llegaba a Arenales., en el camino no me había percatado que se me cayeron cinco soles del bolsillo, ese iba a ser uno de los detonantes aquel día. Al subir al carro no encontré un solo asiento disponible, me iba a comer todo el trayecto de la Molina a arenales parado, y fue así como durante todo el viaje y con el carro lleno además de comerme el trayecto me hicieron comer codazos, rodillazos, y un cabezazo de un maldito chibolo al cual su padre cargaba al hombro y me dio en el labio haciéndome sangrar. Renegando de esos momentos no encontré mayor felicidad que llegar al paradero que me tocaba bajarme, al pagar el pasaje lo hice sacando dinero del otro bolsillo en el cual estaba el sencillito, pero en vez de un sol con veinte, m cobraron un sol cincuenta, la verdad que en ese momento no me hice chongo ya que solo eran treinta céntimos.
Al bajar del bajar del carro me di cuenta que estaba a 10 cuadras de arenales, al voltearme para poder reclamarle al cobrador me di cuenta que el carro ya había arrancado y de lejos divise lo que antes no me había dado cuenta por estar mas atento a la música del discman, el carro llevaba unas franjas verdes a sus costados. Puta Mare, pensé para mi mismo, me fui caminando todo el trayecto hasta el centro comercial con frío de miércoles que hacia ese día y yo llevaba solo un polo y una casaca que de casaca solo llevaba el nombra ya que no abrigaba nada. Al llegar al centro comercial no encontré a la gente, los busque en todos los pisos y nada. Salí del centro comercial y me dirigí a la casa mi amigo que estaba unas 4 cuadras de ese lugar, y no había nadie en es su casa, me preguntaba que había pasado. Fui a un teléfono público, ya que no tenía saldo en el celu, y llame a mi pata. Todos estaban reunidos comiendo en un restaurante, me indicaron donde estaba y le s fui a dar el alcance, ese día yo ya había comido bastante en la universidad y no me sentía con ganas de comer algo mas, pero me dijeron que estaba buena la comida y que ponían ellos la mitad así que saque mas dinero del bolsillo para completar y a regañadientes comí el almuerzo a sabiendas que si ya había comido podía caerme mal mas comida como antes me había pasado ya en otra oportunidad por tragón ( SELÑAL 3). Así que la pase toda la tarde como era de suponerse empachado y con sueño.
Después de la comida (que no disfrute mucho por cierto), nos retiramos a jugara al centro comercial, pero el fabuloso equipo que mi amigo Mejia dijo que iba a aparecer nunca llego, así que al final solo jugamos entre nosotros, cosa que pudimos hacer en el hueco de siempre, y APRA colmo la maquina que me toco era una basura, ya que se colgaba a cada rato, la pase el juego renegando durante todo el tiempo. Al terminar cada uno se fue a su casa tomando el carro correspondiente, yo también me despedí y saliendo hacia la arequipa y tomar la 32, dos pirañitas me cuadran y me saqueen lo poco que tenia, en es momento me di cuenta que no tenia nada en uno de los bolsillos, así que les di lo del otro bolsillo, ellos muy amablemente con ese delicado cuchillo apuntándome me dijeron que justo tenían que detener a un “misio de mierda que seguro ni trabajaba ”y se quitaron con mi dinero, y de paso mi orgullo.
Por suerte había ocultado un solcito para mi pasaje, esperando esta vez en el paradero junto a las demás personas toma mi carrito, esta vez tuve suerte ya que estaba medio vacío, así que tenia siento podía sentarme donde quiera, junto a mi subió una señora que también sentó como yo junto a las ventanas para ver la pista, después de unos minutos de trayecto aprecio otra 32, haciéndole carrera a la que iba yo, durante ese forcejeo de querer ganarle uno al otro chocan en un costado quebrando el vidrio de mi costado y rompiendo el vidrio de la señora que estaba delante mío y cayéndole sobre el brazo, sangrando la señora empieza gritar y la policía que estaba justo cerca de los dos carros los detiene, y baja los pasajeros. En verdad me dio pena la señora, pero por dentro también pensé: “ Maldición tía por que te sentaste allí, y aparte estos fucking choferes con ese gana-gana casi me matan también a mi, ahora como llego a mi casa”, no tenia en ese momento dinero para subir a otro carro, y el chofer y el cobrador se negaban a devolverme mi sol, en vez de eso me subieron a otra 32 que pasaba por allí pero que iba recontrallena, bueno no me quedaba otra, al subirme aun renegaba de la suerte que tuve ese día.
Al estar bajando la gente poco a poco, se libro un asiento doble en la parte delantera del carro, junto a la puerta, así que al toke nomás me senté, al fin se habían acabado las penurias pensé. No podía equivocarme más. En las dos siguientes cuadras se subió un borracho que olía de forma hedionda, y se sentó justo a mi lado, el olor que despedía en verdad era insoportable, aparte que paraba halando cojudeces y media, al momento que el cobrador le pidió que pagase al ebrio, este me señalo diciéndome que le pague su pasaje al cobrador, y se me enfrento diciéndome que yo era su sobrino y no se que cosas mas. El cobrador se molesto con el ebrio, pero no le reclamo mucho, ya que en verdad fue su culpa subir a un borracho al carro, también creo que el que despidiera ese olor sepulcral en toda su ropa halla disuadido al cobrador de tocarle.
Ya llegando a la carretera central (que es la ruta de la 32), el borracho este que se había pegado al lado de la ventana empezó a convulsionar, y toser, y e la nada un huayco verde salio arrasando todo lo que mi zapatillas fueron. ¡CONCHA DE TU MADRE! Le grite al maldito ese, y me le quería ir encima cuando me detuvo el cobrador y otra persona, diciéndome que era un borracho y de edad todavía y como le iba a pegar. Justo me tenia que tocar un cobrador “buena gente “y samaritano, tuve esa desdicha, si hubiera sido un cobrador normal lo hubiera sacado al borracho a patadas del carro.
Me fui hasta el final del pasillo del carro, y mientras caminaba la gente tapaba sus narices por el olor que se había impregnado en mis tabas.
Al llegar a la carretera central el maldito carro se malogra, y nos bajaron a todos. Les devolvían su pasaje pero a mi nada de nada ya que venia del otro carro, reclame pero ni caso hicieron., solo me dieron cincuenta céntimos. Resignado lo acepte y me fui caminado esta vez hasta mi casa soportando el olor y ver mis zapatillas manchadas, no quería saber mas de carros. Al llegar me encerré hasta el lunes en la mañana que tenia de nuevo clase sen la universidad. Al llegar me di con la sorpresa que la biblioteca estaba cerrada ya que se había ido el sistema, no pude terminar bien le trabajo y me pusieron un once.
Desde ese día me di cuenta que si no sigues las señales que te dan por mas pequeña que sea, puedes arriesgarte a que todo salga mal. Incluso algunas veces que piensas que tienes todo planificado y que ese día vas a hacerla linda. No. No la hagas si ves la más mínima señal que todo puede salir mal, De veras. Créeme. Pero bueno si no me haces caso, sigue nomás, total ya te advertí.

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