domingo, 16 de mayo de 2010

MAR

Cuando era pequeño me fascinaba el mar, ibamos con mi familia a las playas de agua dulce, …….(completar), me acuerdo que un dia de aquellos logre atrapar un pez y lo puse en mi balde para, según yo, criarlo en mi casa, el pez era de un tamaño algo grande, estaba nadando tranquilo cerca a la orilla y lo atrapé lanzando canchita “pop corn” al agua, lamentablemente el pobre pez murió en el camino a casa, bueno, yo era pequeño y no sabia que tenia que tener bastante agua para sobrevivir y que con solo tenerlo en un baldecito de arena se iba morir. Recuerdo también de ese día que con mi papa y mi hermana cruzamos desde la orilla hasta unas formaciones rocosas que estaban un poco mas adentro, el nivel del agua era bajo, el camino era fácil, pero la emoción que sentía de pequeño aun no se me va, era como adentrarme en un nuevo mundo, logre ver en aquel lugar varias caracolas, cangrejitos, algas vistiéndola a su alrededor, muy muys que salían al escarbar la arena, las gaviotas reposando en la cima y buscando con sus ojos a los peces que serian su alimento; el solo olor de la brisa marina me reconfortaba, valía la pena ese viaje de casi 2 horas de mi distrito.

Los años pasaron y deje de ir al mar, no se en que momento, tal vez desde que mis padres se dieron cuenta que estaba contaminándose, me acuerdo haberles escuchado decir: “Esa playa esta cochina ahora, y las otras están lejos”; no volví a ir al mar varios años seguidos. La falta de idas al mar me habían vuelto su enemigo, también como en el caso anterior, no se como paso, recordaba la arena con rabia, ya que se pegaba en todo el cuerpo, lo resbaloso de las rocas, el sol que quemaba, en fin, mil y un excusas para no volver, solo lo hacia cuando tenia la famosa “presión de grupo” en el colegio.

De todo aquello, creo que lo que mato mi ilusión por el mar tanto tiempo fue la contaminación a la que lo estaban (y están ) sometiendo, lo tratan como la letrina del mundo, ayer leí en las noticias sobre el derrame de petroleo en Miami, millones de litros esparcidos matando animales y arruinando algo que le pertenece a la humanidad, mi rabia continuo en la noche al escuchar decir al presidente de esa compañía petrolera que ellos “cubrirían los costos de limpieza”, es como si hubiera botado un frasco de mermelada al suelo y solo constara de pasar el trapeador para dejarlo limpio, la cantidad de daño a la que esta sometida esa zona sera irreparable en varios años.

La injusticia y el daño a la que es sometido nuestro planeta se viste de un verde muy atractivo para muchos, un verde con la cara de varias personas que ya fallecieron, y que tiene la dicha de no ver en que se esta convirtiendo este planeta a costa de sus imágenes impresas.

Creo que voy a salir a alguna playa lejana, caminare por ella, tal vez solo, o en grupo, me adentrare en el mar, aunque no sepa nadar muy bien, y disfrutaré de ese sentimiento antes que sea tarde para hacerlo.

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