El terremoto en Chile a despertado varios recuerdos de imagenes pasadas en mi mente, creo que tambien en la mente de varias personas.
Un dia tienes todo tranquilo en tu casa, estas almorzando con tu familia, o con tu pareja, o talvez solo; el asunto es que estas tranquilo.
Estas mirando la tele y pensando en que mañana no quieres ir a trabajar, quieres solo distraerte. Mañana sera un buen dia. De un momento a otro escuchas un remezon en la ventana, te levantas y te acercas a ver, a cada paso que das, acercandote poco a poco, vez como tu cara se deforma. Una rajadura cruza a traves de tu imagen.
Brrrmmm!!! Un sonido ensordecedor, de apenas 5 segundos te pone en alerta, e instintivamente cubres con tus brazos tu cara y te alejas de la ventana. El vidrio se rompe en varios pedazos, algunos caen dentro, otros fuera, algunos saltan hacia ti buscando aquel color rojo que te da vida.
Empiezas a arrastrarte por el piso esquivando todo lo que se te cae encima, cuadros, adornos, incluso aquel televisor LED que te costo tanto pagar a traves de meses cae hecho añicos al suelo. Por mas que el susto y el remezon continue, te pones a pensar en la tele, no puedes negarlo, siempre algo material estaras en tu cabeza, asi pensamos todos por mas que querramos admitirlo.
En tu camino, escuchas gritos de niños y adultos. En ese momento dos ideas cruzan en tu mente:
“Gracias a Dios vivo solo.”
“Mi familia, tengo que comunicarme con ellos”.
Buscas rapidamente el telefono de tu casa, un segundo remezon te hace pegarte a la columna con el telefono en mano, y te quedas a ciegas.
Atraves de la ventana puedes observar que la luz generada por los focos de la calle se ha ido. Los gritos de tus vecinos ahora se ven acompañados de pisadas.
“Justo cuando salen se viene el apagon, son 14 pisos, ojala no les pase nada” – Piensas al recordar que varios de ellos tiene niños pequeños y padres ancianos.
Te apoyas en la columna y te dejas caer pesadamente al suelo con el telefono en mano marcando el telefono de tu familia, primero tus padres, el numero nunca se te olvidara ya que creciste en esa casa. Pero, ¿Porque marcas el numero si sabes que la linea no funcionara?, las lineas siempre colapsan, lo sabes, aun asi en tu terquedad insistes, una y otra vez, mientras sigue temblando tu casa. El celular que esta en tu otra mano y en marcado directo tampoco sirve, reniegas que pagas por un servicio que en el momento mas necesitado no funciona, aunque sea solo 1 minuto para escuchar esas voces que te digan: “Estamos bien hijo”.
“Puta empresa” – Piensas nuevamente cuando ves que la descarga de energia produce luces en el cielo, en uno de aquellos destellos ves algo en la pared. Te alejas de la columna y al verla de cerca vez una rajadura que poco a poco se va extendiendo hacia las columnas.
En la calle las personas de tu edificio y de los otros edificios vecinos, gritan mirando al cielo, celulares en mano, marcando y llorando. Los carros aun tiene la alarma encendida y siguen tambaleandose.
La rajadura se empieza a abrir mas, sabes que es momento de salir. Corres por la puerta a oscuras, bajando por las escaleras piso a piso, se hace una eternidad, por un momento, algo que es completamente diferente al miedo te estremece y a la vez te asusta, sentir esa sensación no es normal, sientes emoción.
¿Pero de emoción de qué?
Aun faltan varios pisos por llegar y sabes de que es, al salir ver a la gente corriendo de un lado a otro, te imaginas ayudando a las personas, te imaginas peleando contra los saqueadores, todo lo has visto en la tele, en programas, peliculas. De un momento a otro esa idea te amarga, el sentir emoción, por algo que podría causar dolor a varias personas no es algo normal. Mueves la cabeza mientras corres para sacarte esa idea de una vez.
Sin darte cuenta ya estas en el patio de donde vives, has salido sin algún rasguño, bueno, sin algún rasguño que hallas podido percibir, después ya veras aquellas marcas del cristal roto en parte de tu rostro y brazos.
El remezon termino, a tu alrededor algunas señoras rezan el Padre Nuestro, otras tercamente siguen marcando sus celulares. Algunas personas dicen que es por gusto y que en una hora debe volver, no les hacen caso.
Ves casas destruidas a tu alrededor, arboles y postes caídos.
¿Hasta que magnitud fue esto?
Por medio de tus audífonos empiezas a escuchar la radio por tu celular, siquiera para algo sirve no?, y te enteras que la magnitud fue la mas alta en varios años y alcanzo el nivel de Terremoto. Todo el país a sufrido la tragedia.
Mientras das vueltas por el parque de tu casa, ves a lo lejos a un grupo de personas que conoces, rápidamente te acercas a ellos y les preguntas lo primero y mas obvio:
¿Estas bien? ¿Que pasó?
Sabes que ha pasado, pero aun así quieres que otros te cuenten y hablar de ello, talvez el tiempo pase mas rápido, o eso sientas, y los teléfonos funcionen nuevamente.
Sabes que no estas solo en la tragedia, has visto a tus vecinos, y escuchas a las personas que ahora están contigo.
Las sirenas van y viene de varios lados. Ambulancia y policías. Dejaron a sus familias por ver el bienestar de otras, es su deber, es su derecho, han elegido el bien de los demás y luego ver por ellos y los suyos. Aun así, seguirán intentando comunicarse con sus hogares mientras estén cumpliendo sus labores.
Unas cuantas replicas le siguen al Terremoto, al sentirlas corres con las personas que estas hacia un lugar mas espacioso, quieren evitar que aquel edificio que estaba detrás suyo les caiga encima. Y lo logran, el edificio colapso solo sin gente, o eso esperas que halla pasado.
Una señora cae al suelo gritando por su hija. La pequeña estaba en la casa, vas hacia ella y tratas de consolarla. No lo logras. El sentirte inútil por no poder hacer algo por ella o por varias personas mas es algo que viene a la mente de varios. Los bomberos llegan y atienden a la señora, tu solo te alejas y caminas lentamente hacia el grupo de personas con el que estabas.
Menos de una hora a pasado y no sabes si ir a la casa de tus padres o esperar. No hay carros a tu disposición, ni taxis.
¿Que hago?- Repetidas veces esta frase cruza tu mente en menos de 2 minutos.
Entre los sollozos y la gente en la calle escuchas un sonido leve, lo conoces, ese sonido siempre te interrumpe en tus reuniones, con tu novia, o cuando estas en la ducha, es tu celular.
Al sacarlo observas en la pantalla de donde viene, aprietas el botón para contestar lo mas rápido posibles. Pero ellos siempre te han ganado. Son mas rápidos a pesar de la edad. Antes de que digas algo escuchas:
“Hijo estamos bien, como estas tú?”
Y una lagrima sale de tus ojos con la respuesta que ellos esperan:
“Estoy bien,……” Y la conversación se prolonga como si nunca antes hubieras hablado con ellos.

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